El tradicional cuerpo de agua, al que se le atribuyen cerca de 3.000 años de antigüedad, quedó completamente seco. La falta prolongada de lluvias y las altas temperaturas asociadas al fenómeno de El Niño están detrás de la situación.
Una imagen poco habitual sorprende a quienes visitan por estos días el Parque Arví: la histórica Laguna de Guarne está completamente seca. El lugar que durante generaciones mantuvo un espejo de agua ahora muestra su suelo expuesto por la falta de lluvias.
Aunque habitantes y visitantes frecuentes aseguran que la disminución del agua se ha presentado en otras temporadas secas, las actuales condiciones climáticas han provocado que la laguna llegue nuevamente a un escenario extremo.
La explicación está relacionada directamente con la forma en que este cuerpo de agua se abastece: depende de las precipitaciones y de un antiguo sistema de canales de piedra encargado de recoger la escorrentía y conducirla hasta la laguna. Sin lluvias suficientes, el sistema deja de recibir agua.
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Una laguna con cerca de 3.000 años de historia
La Laguna de Guarne tiene una particularidad: es de origen artificial y estaría vinculada con poblaciones prehispánicas que habitaron las montañas de esta zona.
Para llegar hasta ella se encuentra el denominado Camino de la Cuesta, un sendero empedrado de origen prehispánico de aproximadamente dos kilómetros.
El sistema incluye canales construidos con piedra que permiten recoger el agua de lluvia y llevarla hasta la laguna, una muestra de los conocimientos de ingeniería hidráulica que habrían tenido las comunidades que ocuparon el territorio.
Estudios realizados a partir de la sedimentación acumulada en el fondo han permitido estimar que este cuerpo de agua podría tener alrededor de 3.000 años de antigüedad y una capacidad aproximada de 300 metros cúbicos.
Además de su valor histórico, la laguna ha tenido una importante dimensión cultural y espiritual para quienes conocen la historia de la zona.
¿Por qué se secó la Laguna de Guarne?
Julián Alzate, director encargado del Parque Arví, explicó que la situación responde a un proceso natural de evaporación provocado por las altas temperaturas y la prolongada ausencia de lluvias.
La vulnerabilidad de la laguna está relacionada con su propio funcionamiento. Su llenado depende exclusivamente de la escorrentía que llega a través de los antiguos canales de piedra.
Esto significa que, cuando disminuyen considerablemente las precipitaciones, no existe una fuente permanente que mantenga el nivel del agua.
Las condiciones actuales de El Niño, sumadas a las elevadas temperaturas y la sequía, han intensificado el fenómeno. Según la información recogida en el reporte, estos factores también coinciden con un escenario de mayor presión climática sobre la región.
Laguna de Guarne no está catalogada como ecosistema estratégico
Otro aspecto particular es su clasificación ambiental. Cornare confirmó que la Laguna de Guarne no está catalogada como ecosistema estratégico dentro de sus planes de conservación.
Esto se relaciona con su carácter artificial y con que actualmente no cumple la función agroforestal para la cual habría sido utilizada históricamente.
Sin embargo, su importancia trasciende esa clasificación. Para habitantes, investigadores y visitantes, el lugar representa un patrimonio histórico y cultural asociado a las antiguas comunidades que ocuparon estas montañas.
También es importante diferenciarla de otros cuerpos de agua cercanos. La Laguna de Guarne no es la Laguna La Seca ni la represa de Piedras Blancas. Se trata de un espejo de agua independiente, abastecido principalmente por lluvias y canales artificiales.
La expectativa ahora está puesta en el regreso de las precipitaciones, necesarias para que los canales vuelvan a transportar escorrentía y permitan recuperar paulatinamente el espejo de agua.

