El robo en supermercados y tiendas de barrio registró un incremento del 25 % en Colombia durante 2026, según reveló el censo gremial del retail presentado en el evento Góndola. La investigación advierte una transformación crítica en la delincuencia que afecta a estos establecimientos en las principales ciudades del territorio nacional.
¿Qué factores explican el aumento del robo en supermercados?
Durante años, los establecimientos comerciales consideraron que las pérdidas internas estaban asociadas casi de forma exclusiva a descuidos o a personas individuales. Sin embargo, el fenómeno tradicional del robo hormiga ha dejado de ser el principal dolor de cabeza para los administradores y propietarios de las cadenas comerciales.
El panorama actual demuestra que los dispositivos de vigilancia y los circuitos cerrados de televisión ya no generan el efecto disuasorio esperado. Aunque la tecnología para la prevención de pérdidas se ha modernizado en los últimos años, los delincuentes continúan desafiando los controles establecidos en las salas de venta.
De acuerdo con el estudio, el problema de fondo que enfrentan las urbes se relaciona de forma directa con el deterioro del orden público. Por ello, la dinámica del robo en supermercados refleja un cambio estructural en las modalidades delictivas que golpean tanto a grandes superficies como a pequeños negocios vecinales.
Bandas organizadas desplazan el robo tradicional
La revelación más alarmante del informe muestra que las bandas organizadas son ahora las responsables del 60 % de los delitos cometidos en los puntos de venta. Estos grupos delincuenciales cuentan con estructuras coordinadas y metodologías que superan ampliamente la capacidad operativa del comercio minorista cotidiano.
A diferencia de quienes recurrían al robo hormiga para sustraer productos pequeños como galletas o fósforos, las estructuras criminales operan con armamento y ejercen una intimidación directa. Los asaltantes ingresan a los locales comerciales para amenazar a los trabajadores y exigir la entrega inmediata de dinero en efectivo o mercancías de alto costo.
Esta situación ha encendido las alarmas entre los comerciantes, dado que las bandas organizadas no solo generan pérdidas financieras directas, sino que además ponen en grave peligro la integridad física de los empleados y de los clientes que frecuentan los locales comerciales.
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El impacto de las mermas y la prevención de pérdidas
Los datos corresponden al XXIV Censo Nacional de Mermas y Prevención de Pérdidas, un trabajo investigativo que realiza anualmente el gremio comercial en conjunto con la firma consultora We Team y el soporte técnico de Sensormatic. Esta medición constituye el referente más relevante para evaluar las mermas operativas y el comportamiento de la criminalidad en el sector.
Las mermas engloban todas aquellas mercancías que desaparecen del inventario sin haber sido facturadas, lo cual impacta negativamente los márgenes operativos de las empresas. El robo en supermercados representa uno de los renglones más costosos dentro de estos balances contables anuales.
Entre los aspectos que más preocupan a los analistas del sector retail figuran los siguientes puntos:
- La presencia de delincuentes armados dentro de los locales comerciales.
- El crecimiento sostenido del 25 % en los reportes de incidentes.
- La ineficacia relativa de las cámaras convencionales frente a grupos estructurados.
- El impacto del robo en supermercados sobre los costos finales de operación.
A pesar de que las compañías invierten recursos continuos en la prevención de pérdidas, las estrategias preventivas clásicas resultan insuficientes ante el ingreso de grupos delictivos coordinados que emplean la fuerza como método habitual de operación.
Próximos pasos del comercio minorista ante la inseguridad
La presentación de estas conclusiones en Góndola, considerado el evento más importante del retail colombiano, marca el punto de partida para una revisión profunda de los esquemas de protección comercial. Los empresarios han reiterado que enfrentar el robo en supermercados exige una articulación mucho más estrecha con las autoridades policiales e institucionales.
Los comerciantes insisten en que las medidas individuales de cada tienda o almacén no logran frenar el accionar de las redes delictivas. Controlar el robo en supermercados requiere el fortalecimiento de labores de inteligencia judicial que permitan desarticular por completo las estructuras dedicadas al saqueo continuado de mercancías en el comercio formal.
Fuente: semana.com
