El departamento figura entre las regiones del país donde continúan registrándose incendios forestales. La emergencia coincide con la atención de las consecuencias del terremoto, aumentando la presión sobre los organismos de socorro.
Antioquia continúa enfrentando una compleja situación ambiental debido a los incendios forestales que afectan diferentes regiones del país, en momentos en que Colombia también concentra buena parte de sus capacidades de emergencia en atender las consecuencias del terremoto.
Con corte al 16 de agosto, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres reportaba 25 incendios forestales activos en Colombia, además de cinco controlados y 78 liquidados.
Entre los departamentos donde se registraba crecimiento del fuego aparecía Antioquia, junto con Nariño, Huila, Quindío, Cundinamarca, Norte de Santander y Santander.
Organismos de socorro enfrentan varias emergencias
La situación representa un desafío adicional para los organismos encargados de atender emergencias.
Mientras bomberos, autoridades y entidades nacionales trabajan en las consecuencias del terremoto, simultáneamente deben responder a los incendios forestales provocados o favorecidos por las condiciones secas que atraviesan varias zonas del país.
El Ministerio de Ambiente hizo un llamado a reforzar las medidas de prevención para evitar que las capacidades de los organismos de socorro lleguen a saturarse.
El riesgo no se concentra únicamente en Antioquia
Aunque Antioquia aparece entre los departamentos afectados, la situación más delicada se registra actualmente en otras zonas del territorio nacional.
Tolima, por ejemplo, enfrenta decenas de incendios y condiciones particularmente difíciles relacionadas con las altas temperaturas, la reducción de las lluvias y los bajos niveles de diferentes fuentes hídricas.
La emergencia ha obligado a movilizar bomberos y apoyo aéreo para enfrentar algunos de los focos más complejos.
Llamado a prevenir nuevos incendios
Las autoridades insisten en que buena parte de estas emergencias pueden evitarse.
Las quemas, fogatas, elementos encendidos abandonados y otras actividades humanas pueden convertirse rápidamente en incendios de grandes proporciones cuando coinciden con vegetación seca, altas temperaturas y baja humedad.
La prioridad es impedir la aparición de nuevos focos mientras los organismos de emergencia trabajan simultáneamente en diferentes puntos del territorio nacional.

