Aunque el terremoto de magnitud 7,4 golpeó con fuerza al occidente de Colombia, Medellín registró afectaciones considerablemente menores. Expertos explican que no existe un “escudo” geológico: la distancia al epicentro, el tipo de suelo, la topografía y las características de las construcciones fueron determinantes.
El terremoto que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto volvió a poner sobre la mesa una vieja creencia entre los antioqueños: que el batolito antioqueño protege a Medellín de los grandes sismos.
Sin embargo, especialistas en ingeniería sísmica y geología advierten que esta explicación es un mito.
Aunque Antioquia sintió con fuerza el movimiento, las consecuencias fueron menores frente a las registradas en territorios como el Eje Cafetero, Chocó y Valle del Cauca. En Medellín, además, no se reportaron inicialmente víctimas mortales ni colapsos completos de edificaciones.
¿Por qué Medellín sufrió menos daños?
No existe una única explicación.
Los expertos señalan que la menor afectación en Medellín responde a una combinación de factores, entre ellos la distancia al epicentro, la trayectoria de las ondas sísmicas, las características geológicas del terreno, la topografía y la vulnerabilidad de las edificaciones.
Uno de los elementos más importantes fue la distancia.
El epicentro se localizó en San José del Palmar, Chocó. Mientras Pereira está aproximadamente a 50 kilómetros en línea recta del epicentro, Medellín se encuentra a más de 260 kilómetros.
A medida que las ondas sísmicas recorren mayores distancias, parte de su energía se atenúa.
A esto se suma que Medellín está clasificada dentro de una zona de amenaza sísmica media, mientras territorios del Pacífico y el Eje Cafetero se encuentran en zonas de amenaza alta.
El batolito antioqueño no es un escudo
La idea de que una enorme formación rocosa ubicada bajo Antioquia funciona como una especie de barrera natural contra los terremotos volvió a circular después del sismo.
Pero los especialistas consultados descartan esta explicación.
El batolito antioqueño es una extensa formación de roca ígnea, pero no tiene la capacidad de bloquear las ondas de un terremoto.
La divulgadora de ingeniería sísmica Gina Villalobos explicó que las ondas sísmicas atraviesan esta estructura sin que sean atenuadas significativamente y resumió la creencia como “un mito paisa muy romántico”.
Por lo tanto, atribuir la menor afectación de Medellín exclusivamente al batolito es incorrecto.
Algunos suelos de Medellín pueden amplificar un sismo
Que Medellín haya sufrido menos daños en este terremoto tampoco significa que la ciudad esté protegida frente a futuros eventos.
Una de las variables fundamentales es el denominado “efecto de sitio”.
Dependiendo de sus características, determinados terrenos pueden modificar e incluso amplificar las ondas sísmicas. Los expertos advierten que existen sectores de Medellín con suelos capaces de aumentar considerablemente sus efectos.
Por eso, la respuesta de cada sector de la ciudad puede ser diferente durante un terremoto.
Las construcciones antiguas representan uno de los mayores riesgos
Otro factor determinante es la edad y calidad de las edificaciones.
Los expertos señalan que las estructuras construidas antes de 1983 y 1984, así como aquellas levantadas sin diseños estructurales adecuados, presentan una mayor vulnerabilidad.
Las afectaciones observadas en iglesias, viviendas antiguas, coliseos y otras estructuras tienen una relación importante con la antigüedad y las condiciones de construcción.
El problema adquiere especial relevancia en Medellín porque se estima que más del 60 % de las edificaciones de la ciudad fueron construidas antes de 1984, cuando Colombia todavía no contaba con una regulación oficial que exigiera criterios de sismorresistencia.
También preocupa la autoconstrucción presente en diferentes laderas del Valle de Aburrá, donde existen viviendas levantadas sin suficiente acompañamiento técnico, planos estructurales o control sobre la calidad de los materiales.
Medellín debe prepararse para terremotos más fuertes
Que la ciudad haya resistido relativamente bien este evento no significa que pueda bajar la guardia.
Uno de los expertos consultados advierte que el sismo para el cual debe prepararse Medellín podría representar exigencias dos o tres veces superiores a las registradas durante este terremoto, tomando como referencia las aceleraciones contempladas por la norma sismorresistente.
El reto está entonces en evaluar las edificaciones más antiguas, reforzar las estructuras vulnerables, mejorar las condiciones de las viviendas construidas informalmente y mantener una cultura permanente de prevención.
Los especialistas también recomiendan conocer las rutas de evacuación, participar en simulacros y mantener disponibles documentos esenciales y elementos básicos para una emergencia.
En conclusión, Medellín no tiene un escudo natural contra los terremotos. La menor afectación registrada esta vez fue resultado de múltiples condiciones y no una garantía frente a futuros eventos sísmicos.

