Los hogares del ICBF en Antioquia suspendieron sus actividades desde el lunes 2 de noviembre debido a la falta de contratación por parte de la sede nacional de la entidad. Esta interrupción deja sin atención integral a cerca de 3.000 niños en el departamento y mantiene en la incertidumbre laboral a centenares de personas dedicadas a su custodia diaria.
¿Por qué se interrumpió la atención en los hogares del ICBF?
La paralización de las actividades obedece a demoras en los trámites administrativos del nivel central de la institución. Voceros de las entidades comunitarias señalaron que la falta de contratación oportuna interrumpió la prestación continua del servicio, afectando a unas 300 personas que laboran en estas instalaciones infantiles.
El problema no resulta inédito durante el transcurso del año 2026. Ruth Rentería, en representación de las madres comunitarias vinculadas al hogar Martha Cecilia de la comuna 8 Villa Hermosa en Medellín, explicó que los hogares del ICBF han experimentado múltiples periodos marcados por la falta de certeza sobre su vinculación laboral y la continuidad operativa.
De acuerdo con los testimonios recogidos en la zona, el primer ciclo de vinculación contractual comenzó el 31 de diciembre de 2025 y concluyó el 31 de julio. Posteriormente, un segundo acuerdo formal abarcó desde el primero de agosto hasta el 31 de octubre, fecha a partir de la cual sobrevino el cese de operaciones y la ausencia de contratos vigentes.
Incertidumbre laboral y afectación para las familias
La ausencia de atención presencial golpea de manera directa a los hogares trabajadores que dependen de este esquema de cuidado. Al cerrarse temporalmente los hogares del ICBF, numerosos padres de familia carecen de alternativas inmediatas y confiables para encargar el cuidado de sus hijos a lo largo de la jornada cotidiana.
Esta circunstancia genera dificultades notables para madres y padres que deben acudir a sus puestos laborales y cumplir con obligaciones de subsistencia diaria. Sin el respaldo que brindan las madres comunitarias, la protección y el bienestar de los menores quedan en una posición de vulnerabilidad dentro de diversas comunidades de la región.
Asimismo, la estabilidad económica de quienes atienden los hogares del ICBF permanece en suspenso mientras no existan convenios formalizados. Los trabajadores vinculados a estos centros requieren claridad sobre sus funciones y remuneraciones, pues las interrupciones constantes impactan directamente su bienestar personal y profesional.
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La nutrición infantil frente a la suspensión de actividades
Más allá de la custodia y el resguardo físico, el aspecto alimentario representa una de las mayores alarmas generadas por la pausa operativa. Diana Zárate, representante sectorial en Antioquia, enfatizó que los hogares del ICBF suministran aproximadamente el 70 % de los requerimientos calóricos y nutrientes que los menores necesitan a diario.
Al interrumpirse las jornadas habituales, los menores dejan de recibir este soporte alimenticio que se distribuye de manera planificada en cada institución. La nutrición infantil resulta determinante para el crecimiento y desarrollo cognitivo en las primeras etapas de vida, por lo que la interrupción de estos menús diarios compromete el bienestar de los usuarios.
Las representantes gremiales insisten en que el aporte dietético ofrecido en los hogares del ICBF no puede reemplazarse con facilidad en entornos familiares con recursos limitados. Por ello, la reactivación pronta del servicio alimentario constituye una prioridad inmediata para evitar descompensaciones en la población atendida.
Próximos pasos en la radicación de contratos
Frente al cese de actividades en los hogares del ICBF, el Sistema Informativo de Teleantioquia solicitó explicaciones formales a la seccional departamental de la entidad. No obstante, hasta el momento en que se divulgaron estos hechos, la dirección regional no había emitido un pronunciamiento público detallado sobre las causas de la parálisis.
Pese al silencio institucional inicial, trascendió que durante el miércoles 4 de noviembre se pondría en marcha la radicación formal de las minutas contractuales. Este proceso administrativo busca subsanar el vacío contractual que mantiene desprotegidos a los usuarios en los diferentes municipios.
A la espera de que se concrete la firma de los documentos legales, cerca de 3.000 niños continúan alejados de las aulas de los hogares del ICBF en todo el departamento. Entretanto, cerca de 300 cuidadores y docentes aguardan la reanudación formal de sus labores para devolver la normalidad a los programas de atención a la infancia.
Fuente: teleantioquia.co
