Aunque El Niño mantiene condiciones más secas y julio y agosto terminaron con déficit de precipitaciones, Medellín y el Valle de Aburrá han registrado lluvias durante los últimos días. El Siata explica que la llegada de humedad desde el Pacífico y otros fenómenos atmosféricos de corto plazo están favoreciendo los aguaceros.
Los días recientes en Medellín y el Valle de Aburrá han estado marcados por cambios rápidos en las condiciones del tiempo: jornadas con altas temperaturas y sol intenso pueden terminar pocas horas después con lluvias, tormentas e incluso fuertes ráfagas de viento.
La situación ha generado una pregunta entre los habitantes: ¿por qué está lloviendo si la región se encuentra bajo la influencia del fenómeno de El Niño?
La explicación del Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá (Siata) es que ambas situaciones pueden ocurrir simultáneamente. El Niño establece una tendencia climática más seca a largo plazo, pero no impide que fenómenos meteorológicos de corta duración produzcan lluvias durante determinados días.
De hecho, los registros muestran que julio y agosto de 2026 terminaron con precipitaciones inferiores a las esperadas para el Valle de Aburrá. Para el Siata, existe déficit cuando los acumulados se ubican por debajo del 70 % de la lluvia esperada climatológicamente.
Humedad del Pacífico está favoreciendo las lluvias
Una de las principales razones de los aguaceros recientes está relacionada con la circulación de humedad sobre el territorio colombiano.
Julián Sepúlveda, líder del equipo de meteorología del Siata, explicó que en estos días están ingresando flujos de viento de bajo nivel cargados de humedad provenientes del Pacífico colombiano.
Estas corrientes se encuentran con masas de aire procedentes del Caribe. Cuando ambas convergen, favorecen el ascenso del aire y aumentan las condiciones para la formación de nubes y posteriores precipitaciones sobre el Valle de Aburrá.
También pueden intervenir otros fenómenos atmosféricos de corta duración, como las denominadas ondas del Este.
Esto explica por qué la presencia de El Niño no significa necesariamente que todos los días serán secos.
Incluso una tarde con altas temperaturas puede terminar en lluvia. El calentamiento de la superficie hace que el aire ascienda y, si encuentra suficiente humedad en la atmósfera, puede enfriarse, condensarse y formar nubes capaces de producir precipitaciones.
Septiembre comienza con posibilidad de más lluvias
Septiembre representa además el comienzo de una nueva temporada lluviosa para la región.
Sin embargo, los modelos globales analizados por el Siata indican que durante septiembre, octubre y noviembre los acumulados de lluvia podrían permanecer por debajo de los valores habituales debido a la influencia de El Niño.
En otras palabras, puede seguir lloviendo en Medellín y al mismo tiempo mantenerse un déficit general de precipitaciones.
Para los primeros días de septiembre, los modelos regionales contemplaban la posibilidad de lluvias nocturnas que podían extenderse hasta la madrugada.
Posteriormente, la humedad relativa debería disminuir y favorecer condiciones más secas entre jueves, viernes y sábado, mientras que hacia el domingo podría volver a aumentar la posibilidad de precipitaciones durante la tarde.
El Siata advierte, no obstante, que no es posible determinar con exactitud la hora en la que comenzará un aguacero. Los pronósticos se elaboran mediante ventanas de tiempo y probabilidades, y las condiciones pueden variar considerablemente entre municipios debido a la topografía del Valle de Aburrá.
Lluvias no eliminan por completo el riesgo de incendios
Los aguaceros recientes tampoco significan que haya desaparecido el riesgo de incendios forestales.
Cuando se acumulan varios días sin precipitaciones, la vegetación y las capas superficiales del suelo pierden humedad, aumentando su susceptibilidad al fuego.
Una lluvia suficientemente intensa y prolongada puede disminuir temporalmente esas condiciones, pero un aguacero aislado no es suficiente para eliminar completamente el riesgo. Para lograr un cambio significativo se requieren lluvias sostenidas durante varios días.
Las precipitaciones también pueden estar acompañadas de ráfagas de viento. Según el Siata, algunos eventos recientes pueden alcanzar velocidades cercanas a 40 kilómetros por hora, aunque estas condiciones están muy lejos de corresponder a vientos propios de un huracán categoría 1.
Por eso, para quienes salen de casa con sol y dudan si llevar paraguas, la recomendación es consultar los pronósticos con la mayor cercanía posible al momento del desplazamiento, debido a que las condiciones atmosféricas pueden cambiar rápidamente.

